El periodismo del futuro: entre el cielo y el ombligo

01Sep09

Juanita León es directora de Lasillavacia.com, el primer portal periodístico nativo de Internet, dedicado a información e investigación sobre el poder en Colombia. Durante el Seminario de Calidad Periodística, la periodista colombiana compartió su visión sobre cómo será el periodista del futuro. Aquí reproducimos la versión completa de la disertación.

El periodismo del futuro: entre el cielo y el ombligo

Por Juanita León

Para contestar la pregunta de cómo será el periodista del futuro, hay que comenzar por examinar la premisa fundamental de la pregunta: ¿estará el periodismo, entendido como la profesión que cuenta historias verificadas y verificables sobre la realidad, en manos de los periodistas?

Creo que ya está claro que el periodismo dejará de ser monopolio de los periodistas (1). Con tanta competencia, es posible que sólo los buenos periodistas puedan vivir de su profesión. ¿Pero a qué se dedicarán estos periodistas? Yo creo que a dos cosas: la mayoría serán o seremos curadores o dee jays de la información que produce la audiencia en la red. Unos pocos, los más talentosos, serán más parecidos a los artistas que a los artesanos que somos hoy.

El medio informativo del futuro serán las comunidades y la audiencia producirá –como ya lo comenzó a hacer hoy- la mayor parte del contenido. En esa medida, el principal rol del periodista será seguir las conversaciones de esa comunidad, escoger lo mejor de esa producción colectiva y empaquetarla de la forma más creativa e ilustrativa posible.

Su labor alternará entre la del curador que selecciona lo mejor que produce su comunidad y la de un DJ, que mezcla esta información, que coge un poco de aquí y de allá y crea una meta-historia. Blogs como thedailybeast.com ya están haciendo eso y es un placer leerlos.

En el futuro, como ya lo es en el presente en casi todos los demás campos, la producción periodística profesional será colaborativa y un rol fundamental del periodista será usar y proveer las herramientas tecnológicas para que los usuarios participen.

La idea de un reportero juicioso buscando solo la información cederá paso a la construcción colectiva de las historias o crowdsourcing (2) –como se conoce en inglés- entre reporteros profesionales y usuarios interesados o especializados en los temas. Los periodistas le contarán a su audiencia qué están investigando y los usuarios les suministrarán pistas. Les ayudarán a revisar en línea documentos que un reportero sólo no sería capaz de leer antes del plazo indicado y a detectar dónde puede haber una información sustanciosa. Eso fue lo que hizo el periódico The Guardian: puso a disposición de su audiencia 700 mil recibos de los MP y más de 20 mil personas participaron encontrando irregularidades en estos gastos por parte de los miembros del parlamento.

Pero habrá otro grupo de periodistas, los periodistas élite, los maestros de la FNPI del futuro, que ocasionalmente serán artistas. Y es sobre ellos que me gustaría hacer ciencia ficción.

¿Qué es un artista? Hay tomos y tomos de debate sobre su definición, pero en términos generales es una persona cuyo trabajo muestra sensibilidad e imaginación, una persona que domina una habilidad o un método, una persona que puede hacer algo mejor que otros, una persona que se expresa a través de un medio, una persona que crea belleza. Todas esas son definiciones de Wikipedia.

Un artista, además, conoce a la perfección los materiales con los que trabaja, reflexiona sobre su proceso de creación, conoce los cánones del oficio, no se repite, y sobre todo, se manda solo.

Bajo esta definición, el trabajo del periodista-artista tendrá objetivos similares a los que tiene hoy en día como investigar, verificar y contextualizar la información y contar historias. Pero la forma de llevar a cabo estas labores será más compleja y en muchos aspectos, más divertida porque una cosa fundamental cambia: el periodista del futuro no le hablará a las masas, le hablará a una sola persona. Le hablará a un individuo que decidirá en la intimidad de su relación con su computador o su teléfono o su itouch, si lo sigue o no lo sigue.

Como ha perdido el monopolio de la información, este periodista tiene que ofrecer algo único que le permita ser oído en el ciberespacio. Y ¿Qué puede ofrecer? Puede ofrecer una conexión, puede ofrecer una experiencia, puede ofrecer una información única o puede ofrecer un filtro para ver la realidad de otra manera, como lo han hecho siempre los artistas. Yo creo que los periodistas del futuro se parecerán mucho más a lo que Alma Guillermoprieto es hoy que a los periodistas que se dedican hoy a transcribir los comunicados de la Presidencia de la República.

Los mejores cronistas del futuro le ofrecerán a los usuarios una experiencia de total inmersión. Cuando los niños que hoy tienen cinco años cumplan 20 llevarán más de una década jugando en mundos virtuales. Habrán comenzado armando los iglues de sus mascotas pinguinos en Pinguin Club antes de pasar a comprarle ropa a sus animales de peluche en Webkins. De allí a diseñar espadas en el World of Warcraft y luego a tomar clase durante el primer semestre de universidad en Second Life. Para ellos la vida virtual será tanto o más real que la física que llevamos hoy en día.

El periodista del futuro si quiere ser relevante en la vida de estas personas tendrá que jugar bajo las mismas reglas.

Así como con las crónicas tratamos de llevar a los lectores a ponerse en los zapatos de un desplazado o de un policía antes de una toma, los mejores periodistas del futuro tratarán de hacer que los usuarios se sientan en el lugar de los hechos. La diferencia es que lo lograrán no solo a través del poder de las palabras sino recreando la realidad lo más cercanamente posible para que la experiencia del usuario sea casi física. ¿Cómo? Lo llevará directamente al lugar geográfico usando los mapas virtuales de Google Maps. Con videos, fotos y software 3D recreará el sitio y le dejará ver a la gente de la que habla. Le permitirá interactuar directamente con las fuentes a través de sus avatares. Le permitirá conocer los pensamientos más íntimos de los protagonistas a través de sus bitácoras y sus registros vitales como lo hace hoy el lifebits project. Podrá darles la oportunidad de hacerle preguntas en vivo a través de chats o de ustream y de consultar la historia a través de links a archivos digitales. El usuario verá, oirá, interactuará, estará allí.

De lo más global a lo más íntimo

El periodista del futuro, con tecnologías que simulan o aumentan la realidad como Google Earth y Google Maps tendrá la capacidad para explorar el mundo exterior de una manera tan ambiciosa como nadie lo habría imaginado hace unos años.

Sólo usando Google Earth, la herramienta que digitaliza el mapa del mundo, los periodistas pueden investigar historias sobre lugares remotos donde es imposible llegar en avión.

Esto es particularmente importante en lugares como Colombia, donde varios procesos relevantes para el futuro de la nación ocurren en la periferia. Con Google Earth y Google Maps, se podría documentar la expansión de los cultivos de palma allí donde hubo más desplazamiento, la deforestación del Amazonas, el derretimiento de los nevados por el calentamiento global o los recientes bombardeos de campamentos guerrilleros.

Hace unos años, por ejemplo, The New York Times denunció las prácticas irresponsables de minería de oro de compañías gringas en Indonesia tan sólo usando imágenes de Google Earth (3).

Aunque tendremos la capacidad para hablar sobre lo más lejano –incluso sobre las galaxias ahora con Google Sky– a los periodistas del futuro les interesará sobre todo lo que está más cerca a ellos. El periodismo del futuro se mirará el ombligo.

El periodismo hiperlocal que cubre los eventos del barrio se perfila como una de las tendencias más fuertes en Estados Unidos (4). Los reporteros del futuro, que trabajarán de la mano con los ciudadanos, nos enviarán a nuestro celular o al GPS del carro la información sobre quién es el mejor cerrajero de nuestra localidad, y cuál tienda vende la leche más barata. Antes nos dirán cuál calle está obstruida por un accidente y si lloverá de camino a la oficina. Nos informará que estamos cruzando una esquina peligrosa, y la historia del mendigo que nos estira la mano todas las noches a la vuelta de la casa.

Pero se acercará aún más. Con proyectos de documentación autobiográfica o lifelogging (5), los usuarios tendrán acceso a los deseos, perversiones, aspiraciones y miedos más recónditos del ser humano. Internet permite llevar el concepto del voyerista un paso más adelante de los realities. Y no hablo de los blogs íntimos sobre el sexo y el amor.

Varios artistas, ingenieros e incluso gente del común están registrando sus vidas minuto a minuto en videos y audios. Todos estamos ya viviendo una vida en las cual los momentos ‘felices’ que vivimos en grupo quedan registrados en video o foto y son luego reproducidos para consumo público en Facebook, Picassa o Flickr. Pero algunos van más lejos. En JustinTv.com jóvenes usuarios comienzan a transmitir en vivo y en directo las nimiedadades de su vida privada en frente de una cámara.

Para el proyecto MyLifeBits (6), Gordon Bell, de la unidad de Investigaciones de Microsoft, ha digitalizado desde el 2.000 toda su vida: los libros que lee, la música que oye, las conversaciones, los emails, los encuentros con amigos, las visitas al doctor. Todo. En el futuro, el periodismo será transmitido en vivo.

Se amplían los géneros narrativos

Con las bases de datos, mapas, información georeferenciada y software para agregar rápidamente información de diferentes medios que están cada vez más al alcance de cualquier persona, el periodista del futuro narrará historias, cada vez más gráficas, más interactivas y más multimedia.

Proyectos como Wefeelfine (7) rastrean todos los blogs en inglés para ubicar las palabras “yo siento” y aquellas que aparecen después. Con esta información, construyen bases de datos sobre qué tan felices o tristes son ciertas ciudades; o sobre el estado de ánimo después de que el equipo local gana el partido de fútbol o de que ocurre un atentado terrorista. No hay palabras. Sólo imágenes gráficas que nos cuentan una historia: la historia emocional de un grupo específico de personas. The New York Times ya lo usó el día de las elecciones de Obama.

Theyrule (8), otro proyecto fascinante que usa bases de datos, le permite al usuario ver gráficamente cómo los miembros de las juntas directivas de las compañías más grandes de Estados Unidos pertenecen a varios directorios a la vez. Es una historia construida a partir de las páginas web de estas compañías y de información pública. Aunque no hay texto que la acompañe le permite a uno entender las estrechas relaciones de poder entre los miembros de la élite empresarial gringa. Así seguramente se verán las investigaciones periodísticas del futuro.

Con los mapas interactivos, los usuarios pueden localizar las calles específicas donde han ocurrido atracos u homicidios para que los ciudadanos sepan cuáles avenidas evitar o armar “mapas de la memoria” de los personajes que entrevistan, perfiles armados a partir de localizar en mapas los lugares donde las personas vivieron aquellos acontecimientos que cambiaron su vida.

Para llegar allí

Para lograr producir este periodismo, como es obvio, el primer paso es entender cómo funciona el ciberespacio (9). No es un asunto de forma o tan solo de herramientas, es que McLuhan tenía razón, el medio es el mensaje. Como los artistas, hay que conocer el medio que se utiliza para expresarse.

Saber que es un universo no lineal, tridimensional y asincrónico, sin las restricciones de tiempo y espacio propias de los medios de papel y audiovisuales, compuesto de múltiples voces, y mundos paralelos. Que es un mundo circular, donde cada historia es tan solo una parada en un recorrido que cambia con cada usuario, pero que siempre está inscrita en un contexto en donde cada nodo se relaciona con el todo de una manera insospechada.

Entender que en el ciberespacio el usuario es el protagonista y autor de su propia búsqueda y que acaso, la función del periodista-artista será permitirle abrir y cerrar puertas hacia otros mundos o reproducir el mundo. Y que el único editor que habrá que complacer es el algoritmo de Google (10).

Por último, como los artistas, los periodistas-artistas del futuro tendrán que entender cómo funciona el mecenazgo y cómo se las ingenia para vender su obra.

Pero quizás lo más importante, y lo que más trabajo nos cuesta a los periodistas del pasado, es que el periodista del futuro tendrá que reflexionar sinceramente sobre su proceso creativo y su contexto. El periodista del futuro sólo será tan importante como lo que tenga que decir él o ella –no sus fuentes- porque será un vehículo que se mueve sólo en el nuevo y quizás único mundo que existirá: la red.

(1)  Maier, Michael. Journalism without Journalists:. Vision or Caricature ?. Shorenstein Center. Harvard University, 2007. www.hks.harvard.edu/presspol/research_publications/papers/discussion_papers/D40.pdf

(2)  Howe, Jeff. The Rise of Crowdsourcing. Wired Magazine. No. 14.06. Junio 2006.

(3)  The New York Times. JANE PERLEZ and RAYMOND BONNER, “Below a mountain of wealth, a river of waste.” Diciembre 27, 2005. http://www.nytimes.com/2005/12/27/international/asia/27gold.html
 
(4) Glaser, Mark. The New Voices: Hyperlocal Citizen Media Sites Want You (to Write)!. Online Journalism Review. Noviembre 17, 2004. www.ojr.org/ojr/glaser/1098833871.php

(5) Kelly, Kevin. Lifelogging, An Inevitability. The Technium. www.kk.org/thetechnium/archives/2007/02/lifelogging_an.php
 
(6) Thompson, Clive. A Head For Detail. Fast Company Magazine, Noviembre 2006.
 
(7) Wefeelfine.org. An exploration of human emotion, in six movements.

(8) Theyrule.net.

(9)  Estas ideas sobre las leyes del ciberespacio son tomadas del artículo Cómo escribir para Internet, escrito por Olga Lucía Lozano y aún inédito.

(10)  Fogel, Jean Francois y Bruno Patiño. La prensa sin Gutemberg. Caracas: Punto de Lectura, 2005.

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One Response to “El periodismo del futuro: entre el cielo y el ombligo”

  1. 1 Herculano Hernández, Hidalgo, México

    Juanita León: Muchas gracias a tí y a la gloriosa FNPI por permitir asomarnos al futuro mediante las ventanas que abren al gremio, dándonos la oportunidad de reflexionar qué función tendremos y para prepararnos en el manejo de las nuevas tecnologías y de las herramientas periodísticas y literarias para ser competitivos.

    Siempre que consulto la página de la FNPI me sorprende y enseña algo nuevo, como este artìculo tuyo.

    Reitero mi agradecimiento y envío mi sincera felicitación desde la ciudad de Pachuca, Hidalgo, México.


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