Las oportunidades de la investigación periodística en televisión

01Sep09

El legado de Don Hewitt, influyente figura del periodismo estadounidense y creador del legendario 60 Minutes por la cadena CBS, sentó las bases del debate en la primera mesa del martes en el Seminario de Calidad de Periodística: No todo está inventado, destinado a compartir experiencias de investigación periodística en televisión.

¿Cuál fue la fórmula del éxito de 60 Minutes? El maestro de la FNPI y moderador de la mesa, Sergio Muñoz, señaló que ello radicó en que Hewitt logró convencer a la emisora CBS de asegurar las siguientes condiciones: 1) presupuesto para contratar periodistas, 2) tiempo necesario para la investigación, 3) independencia total del gobierno, las empresas y los anunciantes.

¿Se cumplen esas condiciones en América Latina, no sólo en la retórica sino también en los hechos? ¿Se alienta verdaderamente el periodismo investigativo de calidad? ¿Cómo ven los panelistas el futuro de su actividad y el impacto de las nuevas tecnologías?

Para responder a este último interrogante, Ignacio Gómez, subdirector del noticiero Noticias Uno en Colombia, relata una experiencia reciente sobre una investigación de ocho minutos preparada por su equipo. El equipo obtuvo en Internet una resolución oficial que analizaba evidencias del anterior Procurador colombiano contra un ministro del Gobierno. Los reporteros revisaron las modificaciones previas que había sufrido ese archivo, y descubrieron que la mayoría de evidencias analizadas habían sido suprimidas.

¿Estamos haciendo algo nuevo con las nuevas tecnologías?, se preguntó Gómez. La respuesta: “Hoy en día estamos haciendo lo mismo que lo que los watchdogs estaban haciendo hace ya un siglo: recorrer las cámaras de comercio, registros, en busca de datos de las corporaciones para denunciar prácticas irregulares”.

Según Gómez, el periodismo investigativo de hoy mantiene los mismos principios que ayer, aunque ahora asistido por la computadora. “Yo comencé a hacerlo con los listados y la libreta, sacando números y mirando el expediente. Es lo mismo que hoy hacen los niños con Google”, dice.

“Yo no creo que haya cosas por inventar en el periodismo investigativo, pero sí hay tecnologías nuevas que cambian la forma de contar el discurso. Existen temas que son más fáciles de contar en uno que en otro medio”, añade.

No obstante, el subdirector del noticiero colombiano considera que la llegada de Internet a la esfera de la información pública en los sitios web oficiales ha producido “daños colaterales”, centralizando y –en ocasiones- limitando el acceso a la información oficial. “La página web de la entidad pública se ha convertido en la Secretaría General. El funcionario pone allí lo que se le da la gana. El funcionario se cree dueño de los documentos, hace difícil el camino y crea enredos para acceder a la información”, asegura.

Gómez analizó también la relación del periodismo investigativo con el poder, cuando en América latina se advierte la emergencia de nuevos liderazgos caudillistas. “Existe un ánimo para un periodismo genuflexo, sobre todo cuando los caudillos están haciendo sus propios shows, pasando a sustituir a los medios. El presidente maltrata a la prensa frente a toda la audiencia nacional”, dice.

Por esta razón, para Gómez “las condiciones para hacer periodismo investigativo están empeorando, no solamente en Colombia sino también en toda América Latina”.

Demagogia, compromiso y lo políticamente correcto
En Argentina se observa una situación similar, dice Carlos de Elía, gerente de Noticias de Canal 13. “Estamos viviendo un momento particular por la relación de los gobiernos con los periodistas. Los caudillos desean que los medios dejen de ser medios, pretenden saltarse a los medios y ser ellos quienes cuentan la verdad”, señala. El Gobierno argentino se encuentra actualmente enfrentado con el grupo Clarín, propietario del canal, e intenta aprobar una ley de medios que según De Elía “perjudica a algunos medios, entre ellos a nosotros”.

De Elía cuestiona cierto tipo de investigación periodística que llama “demagógica”, desarrollada con el objetivo de conformar a la audiencia, la cual ubica a la prensa en la posición de fiscales de los poderes públicos. “No es el rol que nos corresponde, pero a veces nos gusta. Son experiencias gratas para los periodistas, (ya que la audiencia) nos pone en un lugar agradable. Pero no es donde debemos estar”, reflexiona.

También están las investigaciones comprometidas, que ponen en juego un valor de producción mayor y un fuerte compromiso con temas sociales relevantes. De Elía recuerda en particular un trabajo de investigación de Canal 13 que descubrió que una sustancia refrigerante utilizada en transformadores de electricidad era cancerígena y estaba afectando a los ciudadanos. La investigación sacó a la luz la responsabilidad de las dos principales empresas de electricidad de Argentina. “Temimos por la vida del programa, no eran anunciantes tradicionales pero tenían un peso específico, ya que manejaban el mercado eléctrico argentino”, rememoró. “Son estas investigaciones que nos exponen a ataques y persecuciones”, añadió.

Desde la perspectiva de este periodista argentino, existe un tercer tipo de investigaciones que “no son políticamente correctas” y producen un estado de shock en la sociedad, por las temáticas o personajes abordados. En esa línea, recordó una investigación que expuso una denuncia contra un sacerdote católico, muy popular en su país, por supuesta pederastia. En estos casos, “el trabajo se vuelve en contra de los periodistas”.

“Rating”: desafío y victimario
Según De Elía, la medición de audiencias (rating) se ha convertido al mismo tiempo en un desafío por atraer a las audiencias y en el victimario de muchas investigaciones. Es que, con la proliferación de cámaras ocultas y producciones qué sólo buscan el efectismo, la víctima siempre es la calidad.

A modo de conclusión, De Elía estimó que con “gobiernos poco amigos de la prensa, estamos en un momento crucial” en América Latina, y llamó a aprovechar el contexto para salir de una encrucijada que se advierte compleja. “La investigación no ha cambiado en esencia, debemos mantener los fundamentos del periodismo de investigación”, concluyó, en coincidencia con Ignacio Gómez.

Las dificultades para llevar adelante proyectos de investigación periodística en televisión también fueron señaladas por Profirio Patiño, productor y periodista de Univisión (México), quien dio cuenta de las condiciones y restricciones que, en ocasiones, interponen los departamentos legales de los canales para la publicación de temas sensibles.

“Si comparamos la penetración de la televisión versus internet, vemos que la televisión es negocio. Entonces, ¿por qué no se hace periodismo de investigación?”, se pregunta. “El rating, la judicialización, el share (de mercado) y la migración de audiencias”, parecen estar en la raíz del problema, de acuerdo a este periodista mexicano, quien a pesar de todo no pierde el optimismo.

“Es el peor momento para la industria, hasta para los medios que están naciendo, pero es el mejor momento para ser periodista. Tanto para el formato de investigación como para las aventuras en el Internet. El trabajo está en atender los temas con el periodismo, que no ha cambiado”, concluyó.

Los estigmas del periodismo
Ciro Gómez Leiva, Director de Milenio TV (México) sostiene que estamos en un momento en que es necesario luchar contra dos estigmas que marcan al periodismo mexicano: la idea del “periodista héroe” y su polo antagónico, el del “lloriqueo periodístico”.

El primero alude al concepto del periodista que “constantemente está desembarcando en Normandía y vive bajo amenazas y presiones”, mientras que el segundo apela al discurso del “no se puede”, “no tenemos recursos ni tecnología” o “el gobierno no nos permite”.

Pero Gómez Leiva está en contra de ambos estigmas. “Con tantos vacíos informativos que tenemos hoy en México, ¿dónde están los héroes?”, se pregunta, y remarca la paradoja de que no haya más y mejor periodismo de investigación en un momento del país en que hay múltiples historias que contar.

“Seguimos teniendo muchas horas aire, con mucha nota incompleta, promoción, conjetura, poco periodismo que ayude a comprender, que resuelva los cómos y los porqués”, asegura.

Ante los estigmas, Gómez Leiva propone recuperar algunos criterios del oficio que considera válidos para la actual coyuntura. “No queremos salvar a la patria, sino movernos con un eje rector: vamos a tratar de registrar rápido y bien la información, procesar bien la información y presentar bien la información”, asegura.

“En vez de buscar héroes o pasárselas de quejas, hay que contar historias, con un poco de frustración por los temas a los que no nos podemos aproximar. Aun en las situaciones más difíciles, el periodismo se hace con muchas ganas de hacerlo todos los días”, reflexionó.

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